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18/05/2006
La noche del grito
Ese dia saldria con mis amigas, pasariamos a algunos bares y antros.Como era costumbre, salimos, eran las nueve de la noche, y todo transcurria normal.Para que imaginen toda la escena, me describire, mido1.65, tengo un buen cuerpo,cabello castaño, un bonito trasero, y unas tetas fenomenales.Soy muy atractiva y mas con mi ropa escotada. Para esas fechas,yo salia con una chava llamada Lorena,ella era una chica un tanto acomplejada,se intimidaba con mis amigas,ya que para sus 21 años, aun era virgen, y cuando salia con mis amigas, se la pasaba ruborizada,debido a que todas mis amigas y yo somos unas libertinas, sacadas de los libros del Marquez deSade. Yo tengo actualmente 18 años.
Bueno mis amigas y yo estabamos celebrando, y Lorena igualmente pero con sus amigas. Eran las 12 apenas,y yo andaba muy ebria, ya que los drinks, los estaban invitando y no podiamos desaprovechar esa oportunidad.Esa noche me tendria que quedar a dormir a casa de una amiga, ya que llegariamos demasiado tarde. Estaba en el casino de mi ciudad, derrochando el dinero de mis padres, cuando Aleshka mi amiga me dice que nos tenemos que ir. Yo muy enojada, accedi,pero no se me podia echar a perder la noche. Asi que,le marke a lorena para que pasara por mi a casa de aleshka,le comente mi plan a mi amiga, y con cara molesta, me ayudaria a ke su mama no se diera cuenta de ke no dormiria en su casa.
Por fin Lorena llego por mi, ya era un poco tarde,nos fuimos en su carro, ya que yo no podia manejar mi camioneta debido a mi embriaguez.Con muecas en la cara, Aleshka me despidio sugiriendome que me cuidara, ya que al subir al coche de Lorena, segui tomando de una botella que ella llevaba.
Por fin llegamos a la casa de Lorena, esa noche yo vestia una faldita super sexy, con una tanguita de seda rosa, la cual hacia conjunto con mi sostèn igualmente de seda, que dejaban al descubierto mis pezones erectos.
Lorena vestia unos jeans, y una blusa escotada, Lorena poseia el trasero que jamàs he probado en mi vida, super rico, grande, con sus nalgitas bien paradas. De lo ebria que andaba, me la pasaba diciendo muchas incoherencias. Lorena se sentò en un sillòn, y yo me sentè en sus piernas. Se comenzò a calentar ya que le empezè a hablar al oìdo, cosa que la ponìa super cachonda. Asi mismo, ella andaba ebria, asi que al oirme me comenzo a masajear mis muslos, yo me estaba poniendo al cien, porque me comenzaba a frotar de arriba a abajo y de adentro hacia afuera. Yo solo me contoneaba sobre su cuerpo, en ese momento metio su mano, y sintio mi tanguita toda mojada, comenzo a masajear mi conchita y comenze a gemir en su oido, mientras yo tocaba su cara, y su cabello,le implore que me cogiera como nunca lo habia hecho en su vida, y que me hiciera su mujer.
Nos dispusimos a ir a su cuarto, mientras nos toketeabamos en las escaleras, yo me hice la sorda, viendome al espejo, pero al mismo tiempo, veia como preparaba la cama,para nuestro encuentro. Estaba impaciente, y accedi a apagar la luz, me acerque a su boca y le di un beso como nunca, humedo, de lo mas cachondo posible. Nos comenzamos a desvestir, lentamente, quite sus jeans y me percate, de que estaba humedos, asi mismo, su blusa, las dos quedamos en ropa interior, seguimos besandonos apasionadamente, cuando comenze a masajear su lindo trasero, cuando ella al mismo tiempo comenzaba a bajarme el sostè. Comenzo a lamerme las tetas, me las chupaba fuertemente, me mordizqueaba, una y otra ves, mis tetas ya estaban llenas de saliva, cuando accedi a hacer lo mismo, quite su sostèn con mis dientes, con mucho cuidado, y comenze, a lamer sus tetas, mientras al mismo tiempo comenze a tocar su conchita, la cual estaba super humedda. Nos quitamos toda la ropa interior, mientras comenze a tocar todo su cuerpo, igualmente a lamberloo con gran fuerza ya que estaba deseosa de venirme, nos besamos nuevamente, cuando empeze a bajar por todo su cuerpo, pase por su ombligo, llegue a sus muslos, estaba mojadita mi nena, y deseaba que se la mamara como le gustaba, asi que comenze a besarle su conchita, primero con mucho cuidado, le abri sus labios y comenze con lamidas, suaves y profundas, y continue, con mamadas largas y rapidas, las cuales hacian ke lore gritara como una bebe, tomo mi cabeza y la restregaba en su vaginita, gimio deseando que no me fuera de ahi, llegue a su clitoris y lo chupe como si fuera una rica paleta, mas fuerte y lento, asi que mi niña se vino al instante, dejando sus jugos, para que yo los tomara,asi que lo hice, y asi le siguio ella, chupo mi conchita como nunca, bien depiladita, y jugosa, comenzo como si nunca hubiera probado alguna, estaba deseosa de mamarmela asi que lo hizo fuertemente, lo cual hizo que me viniera, mis jugos chorrearon por mis muslos, y lore los tomaba, como si fuera leche, asi seguimos toda la noche, penetrandonos, llegue a meterle mis cinco dedos, y por ultimo me arriesgue a meterle la palma de mi mano, ella gimio de dolor y ala ves de placer, sacaba y metia mi mano, con movimientos fuertes y ritmicos, ella estaba montada arriba de mi, clavada en mi mano, la cual ya estaba cansada de darle tanto placer, cambiamos de lugar, y ella me metio tres dedos, los cuales no eran suficientes, para mi vaginita deseosa de mas, asi que ella no contaba con que traia en mi bolsa, mi gran compañero, de 20 centimetros, el cual con nuestros jugos lo lubricamos, y me lo metia y sacaba,mientras yo gemia de gran placer, estaba montada en ella, cuando lo saco de pronto y le pedi que me lo metiera por mi ano, asi que accedio y una lagrima salio de mi, ya que me dolio demasiado, pero al mismo tiempo, senti que de nuevo me venia, asi que comenzo a sacarlo y meterlo con gran frenesi, asi estuvimos durante mas de cinco horas, hasta despertar y seguirnos mamando nuestras conchitas, ha sido la noche mas rica de mi vida, los drinks me ponen al cien, ademas de ponerme muy cachonda. Al otro dia llegue a casa de Aleshka, con una sonrisa y ella me dijo, eres una sucia, tu si has disfrutado y yo no, asi ya entrada la tarde, en q sus papas habia salido a McAllen, nos propusimos experimentar, como grandes amigas que eramos, ya que ella tenia curiosidad, y yo una conchita deseosa de mas. Con Lorena anduve pocos, meses,la vdd es que comenze a andar con mi amiga, me dijo que si, y no desaproveche, desde esa ves siempre que salimos, aprovechamos para quedarnos a dormir juntas, y darnos tanto placer, como aquella noche del Grito.
Relatos porno
03/05/2006
Mi debut como lesbiana(embrujada)
Nunca imaginé que mi encuentro con Mara pudiera terminar de esa manera. Embrujadas. Yo jamás había tenido un encuentro con una mujer, pero Mara era más experimentada, y había preparado las cosas para que sucedieran de esa manera. Un poco en broma, un poco en serio, me pidió que cuando fuera a su casa llevara una mini de encaje blanco, cuanto más transparente mejor. Yo me reí porque tenía un conjunto blanco que me habían regalado y que era más de lo que ella podría esperar. Jamás me lo había puesto, y ese día lo estrené.
En su coqueto departamento me recibió con un top negro con brillos y flecos, rematando en una pollerita mini semejante. Al entrar me dió un beso en la mejilla casi tocando mis labios, y esa sensación me produjo electricidad en la boca, y una vibración de placer entre las piernas. No sé por qué razón le dije "así, no". Y tomándola de la cara le estampé un brutal chupón, que ella me recibió con gusto con sus labios entreabiertos y asomando su lengua carnosa y juguetona.
-Veo que te trajiste lo que te aconsejé, Lola. -dijo, y nos sentamos en unos almohadones en el piso. Las dos nos reíamos por la situación, un poco nerviosas otro poco calientes por el beso en la puerta. No tardamos en ir al dormitorio como si siguiéramos un guión previamente escrito, y de común acuerdo. Nos sentamos sobre la cama y los besos siguieron con más intensidad. Esta vez, ella dejó al aire sus senos redondos y grandes de pezones marrones, y se los acaricié, mientras nuestras bocas se juntaban con pasión desenfrenada.
SE sabía atractiva la zorra Estando solas comprobé la tersura de sus muslos y el calor de sus caricias que me llegaban a fondo. Estuvimos como quince minutos jugando a esos juegos lésbicos, que no siempre terminan en una relación carnal. Pero Mara tenía ángel, y estaba moviéndome los cimientos de mi prejuiciosa cultura y arrojando cálidas corrientes de pasión en mi sangre ya suficientemente alterada.
Me preguntó si era mi primera vez, y le dije que sí. No voy a preguntarte si es tu primera - le dije,- porque ya veo que no lo es. Te ves muy experimentada.
Y me confesó que había debutado a los 16 con una compañera del colegio, y luego tuvo una amante madura que le enseñó todos los secretos del sexo entre mujeres.
-Quieres que te los enseñe?
No podía negarme, estaba cachonda, y hervía de curiosidad.
Me dijo que me bajara la pollera y las bragas, y me pusiera de rodillas, apoyando la cara en la cama.
Un culo monumentalEmpezó a jugar con sus labios y su lengua en mi vagina, humedeciéndome y preparando una invasión. Me relamió demostrándome las bondades de un buen sexo oral. Y me dijo que sólo otra mujer sabe dónde y cómo hacerlo, "ya que entre nosotras sabemos lo que nos gusta que nos hagan en cada centímetro de nuestra piel".
SE exhibía como una puta Yo no daba más de deseos y gemía, me mecí hacia atrás para que me enterrara la lengua a fondo. No sé de dónde lo había sacado ni cuándo, pero sentí el enorme consolador haciendo estragos entre los labios de mi concha.
Me tomó por sorpresa y me produjo arrebatos de calor en todo el cuerpo su suave pero precisa penetración. Yo vibré a cada movimiento. Estábamos como embrujadas.
-Ya está- dijo-. Ya está entrando Lola, mi amor. Te estoy haciendo mujer... de la misma manera que me lo han hecho a mí.
Diablos, pensé, si aquello era hacerse mujer, era como entrar al paraíso. Me penetró hondo, y empecé a moverme para sentir el roce de mi carne en ese suave aparato. Creo que tuve mis primeros orgasmos, primero lentos y tímidos. No dudé en darme vuelta cuando lo sacó, y empezar a lamer el dulce agujero de su vagina.
Me daba una flor de mamadaElla tenía unos gruesos labios amarronados, y se dejaba hacer en silencio. Yo se la empapé de besos y saliva, y ella dejaba cada tanto un flujo en mi boca, como un manjar. Era una diosa colosal. Y yo tenía la fortuna de tenerla entre mis brazos y poder hacerle el amor, y sentirme amada por ella.
Nadie en derredor, y en perfecto silencio, sólo sentíamos los ruidos producidos por nuestros cuerpos, mi boca hablando en lenguaje secreto con su sexo.
Ahhhhh, sí, ámame... -decía a cada lenguetazo mío, y sus piernas temblaban de placer.
Precalentando con su juguete Minutos después nos tiramos al piso, o ella me tiró, eso no lo recuerdo de tan caliente que estaba, para echarse encima y frotar su sexo sobre el mío, hamacándose suavemente, refregando nuestros duros clítoris, rozándonos los senos y besándonos salvajemente como dos perras hambrientas.
Lo que siguió fue un juego más que interesante, las dos en cuatro patas y enfrentadas por el culo, y Mara que hundió el consolador transparente en mi vagina, y luego lo enterró en la suya. Y las dos meciéndonos con ese aparato completamente dentro.
Lista para ser montada Mi sexo arrojaba líquidos continuamente mientras nos movíamos, y Mara gemía como una hembra inconsolable. Me pidió que se lo enterrara a ella sola, que se lo diera todo, y yo penetré su cálida entrada, teniendo ante mis ojos la visión de su redondo y grandioso culo.Gime mientras la culeo
Lo tenía completamente dentro y no se saciaba. Pedía que lo entrase más hondo, más hondo, y se lo sacara de golpe. Sus gritos eran tan excitantes como lo que estábamos haciendo juntas. Contagiada de su hermosa garganta, yo misma empecé a gritar cuando la veía deshacerse de excitación en cada penetración.
Culeada colosal a mi suegraY se volvió paa tumbarme en el piso, y con la mitad del enorme consolador adentro, empezó a penetrarme por adelante como si fuera un macho...
Jugamos a un hombre y una mujer, como si ella fuera el hombre y yo su hembra. Consintiendo su penetración salvaje, brutal, pero a la vez con mucha dulzura. Dulzura de mujer... porque ella sabía cómo hacerlo.
Me estaba poseyendo completamente, y no me resistía. Empecé a pedir más... y más.
Y la acción continuó con absoluta naturalidad, ella sentada y yo acostada, unidas por ese pene fabuloso, empecé a sentir el formidable arribo del orgasmo, ella moviéndo sus grandes glúteos encima mío, y el aparato clavándose en las dos, ahhhhhh... ahhhhh.
Y el orgasmo de ella, cuando pegó gritos histéricos y se tiraba de los cabellos, colorada, jadeante, envuelta en sudor. Ese instante se grabó para siempre en mi memoria. Mara al galope sobre Lola.Cerraba los ojos mientras la movia
La zorra de mi suegra se bebía mi leche Nos echamos sobre el piso, las dos caímos pesadas, medias embobadas de placer. Pero enseguida nos herguimos para seguir besándonos y tocar nuestros clítoris.
Ese día supe del amor entre mujeres. Tuve mi primer orgasmo, y descubrí que ambas éramos multiorgásmicas.
Desde entonces, hemos ensayado todas las variantes posibles de este juego. Y por nada del mundo renunciaremos a él. Espero que ustedes hayan gozado tanto al leer, como yo gocé al rememorar este episodio. Besos donde más les guste.
11/04/2006
Mis primeros pasos como modelo
Una chica debe enfrentarse al mundo laboral, y decide probar suerte en una agencia de modelos. Conocerá el mundo de las pasarelas al mismo tiempo que descubre el placer que otra mujer puede darle.
Había cumplido 18 años hacía apenas una semana, ya habían terminado mis vacaciones y la etapa de la escuela secundaria formaba parte de un universo al que lamentablemente yo ya no volvería. Pasaba las tardes lamentando que la situación económica en mi hogar no me permitiera emprender estudios universitarios, y me estaba convirtiendo en un estorbo en mi hogar, donde mis padres ya me hacían sentir que debía conseguir un trabajo y aportar dinero a casa o conseguir como alejarme de allí, adquiriendo una independencia para la cual yo no me sentía preparada aún.
Estaba dentro de mis sueños, como en los de casi cualquier chica de mi edad, la meta soñada de llegar a ser modelo. Sentía, sabía que podía lograrlo, que reunía todas las condiciones, pero no tenía idea de como comenzar, de cuál sería el camino para emprender una nueva vida que me librara de la situación tensionante de compartir el mismo techo con una familia que a todas luces tenía mas inteciones de expulsarme que de retenerme.
Ese lunes me levanté temprano, me duché y lavé mi larga y lacia cabellera negra, me maquillé, pinté mis labios de rosa y me puse los lentes de contacto sin aumento, de color gris. Me puse medias de lycra negras y una pollera algo corta de color rojo, que hacía juego con mi remera de escote en "v" de las chicas superpoderosas, puse en mi cartera la hoja de los clasificados que habían sido publicados el día anterior, donde una aviso indicaba "Se busca señorita, 16 - 21 años, que quiera triunfar en las pasarelas. Presentarse con CV y Book Fotográfico en..." ¿Book fotográfico? ¿De donde iba a sacar yo plata para hacerme uno? Eso debía obviarlo. En cuanto al CV... bueno, intenté hacerlo, pero sentí que más me perjudicaría que ayudaría a conseguir que me tomen. Así que iba a presentarme yo, personalmente, con todas mis ganas de triunfar en el mundo de las grandes estrellas que admiraba.
El trayecto en tren se hizo algo pesado. Algunos babosos me decían guarangadas, y aprovechaban los amontonamientos para apoyarse contra mí. ¿Qué podía hacer? Lo primero que me compraría cuando tuviera dinero suficiente sería un tapado que me permitiera vestir provocativamente y no quedar expuesta a esos idiotas.
El lugar quedaba en el centro, y cuando llegué, lejos del mundo de glamour que esperaba encontrar, un edificio de mala muerte se había ubicado en el mismo lugar donde en mi imaginación yo había construido un moderno reducto del mundo fashion. Un portero gordo y mal afeitado me indicó el ascensor que debía tomar, mientras me miraba como si nunca hubiera visto una mujer. ¿Que problema tendrán los hombres que no pueden mirarla a una a los ojos?
Segundo piso, pasillo al fondo, puerta de madera, papel pegado, "agencia de modelos", "toque timbre", sigo instrucciones, tacos altos que se acercan con apuro, ojo que no veo pero que me ve, se cierra la mirilla de la puerta, llave que corre, Fin de la Espera.
—Hola ¿venís por el aviso?— rubia y alta, muy rubia, y muy alta, trajecito sastre gris y medias blancas, zapatos de taco aguja, muy aguja; reacciono; despierto. Sigo viva.
—Eh... si... SI.
—Pasa, eres la primera
La oficina era como cualquier oficina. No sé qué diablos esperaba que hubiera pero era seguro es que ese mundo no era el que esperaba. De todas formas, si volvía a mi casa sin dinero, sin trabajo, y sin sueños, las cosas se iban a poner ásperas. Me cachetearon sus palabras
—¿Trajiste el book?
—Este... no. No tengo book
—Ay, ay, ay... que problema. Sin book no podemos hacer nada.— Sentía su mirada que escarbaba en la mía. No era una mirada agresiva, era más bien piadosa, pero escarbaba, y estaba viendo mi vida, o eso sentí. —A menos que hayas trabajado antes como modelo ¿Tienes curriculum?
Si me hubieran dejado irme sin más, sin tener que darle explicaciones, solo dejarme libre, hubiera sido feliz. Ahora me sentía una estúpida, diciéndole un "No, no tengo currículum. Yo nunca trabajé" y esperaba su respuesta, sentía venir su "¿Y para qué mierda viniste?" porque sentía que las dos estábamos pensando lo mismo. Pero ella redobló sus aiaiaes.
—Ay, ay, ay... Bueno, hagamos una cosa. Te voy a hacer una pruebita de casting, y si andas bien, yo te puedo recomendar para una próxima entrevista. ¿Sí?
—Bueno
—Sácate la ropa
Un millón seicientas cuarenta y nueve mil novecientas treinta y siete toneladas de pudor sobre mi espalda. Vista al piso un repaso mental de mi ropa interior. El conjunto de algodón celeste. Gracias, cielo, el único aceptable en mi ropero.
—Qué lindo cuerpo que tienes... ¿Cómo te llamas?
—Mariana
—Mariana... ¿Vos te animarías a hacer un desnudo?
—Eh... no sé... habría que ver.
—Mira, lo único que sé es que se trata de un desnudo artístico para una publicidad. Hay muy buena plata. Pero necesito que te saques la ropa interior también, para ver si es factible que te recomiende.
¿por qué no hacerlo? Era una mujer, no tenía problemas en desnudarme por completo frente a ella. Me saqué el corpiño y la bombacha. Ella me observó detenidamente, dio una vuelta muy despacio alrededor de mi cuerpo, inspeccionándome con ojos inquisidores. Estando detrás mío se me acercó y pasó su brazo por encima de mi hombro.
—¿Sabes? Si tu quieres yo te puedo mandar a un estudio de fotografía, muy profesional, donde te harían un book, y siendo recomendada mía, no te cobrarían nada,— Sentía su mirada sobre mis pechos —y hasta podría recomendarte muy bien para este empleo, si vos me hicieras un pequeño favorcito. Sus dedos pasaron por mi pubis, hundiéndose en mi vello. Cerré los ojos, no podía reaccionar, las piernas me temblaban, me era imposible mostrarme decidida frente a esta mujer que me avasallaba por completo. Sus dedos eran cada vez más osados, en mi clítoris podía sentir la suave presión de su dedo índice, que con gran habilidad me provocaba adicción a sus caricias. Que me suelte. Que no deje de tocarme. ¡Basta, por favor basta! ...y que no pare... Su mano era un refugio para todo mi cuerpo, desnudo e indefenso.
Ya no la veía, estaba sumergida en el calor de su mano, cuando sentí sus labios sobre mi pezón derecho. Su humedad en mis pechos, su aliento en mi corazón, y mis tetas que pronto estaban cubiertas de saliva. Me pidió que la ayudara a desvestirse, y yo, claro está, no opuse resistencia; sentía curiosidad por verla desnuda. Fue increíble que sus pechos —mucho más grandes que los míos— estuvieran desnudos frente a mí, pues yo sabía que el permiso para acceder a ellos me era implícitamente concedido, y estaba en mí el deseo de tocarlos y chuparlos. Así lo hice, lentamente, pues cruzaba las puertas de un placer que nunca antes había sospechado que habría de disfrutar. Mis labios y sus labios se fundieron, sus pechos atropellaban los míos, y nuestras manos recorrieron la cintura de la otra. Nos tiramos sobre la alfombra del piso, ella se puso sobre mí y sugirió, sin palabras, que hiciéramos un 69. Su coñito rubio, el primero que veía en mi vida de tan cerca, me llamaba, me invitaba a que lo lamiera, a que le diera el mismo placer que le hubiera dado al mío de haber podido hacerlo, al mismo tiempo que ella me lamía, y me llevaba a un mundo de placer que comenzaba en su boca y terminaba en su coño. Porque sentía el goce al dar y al recibir, me dejé llevar, me fundí en su cuerpo, y las dos llegamos a un orgasmo intenso, a uno solo, que fue el de las dos al mismo tiempo, el que compartimos. Nos abrazamos con fuerza aún en esa posición, temblamos la una contra la otra, por el placer de habernos explorado y habernos guiado la una a la otra al estallido de ese goce.
Me vestí y me fui con su recomendación. Me hicieron el book sin cobrarme, y me dieron el trabajo. Al día de hoy ella maneja mi carrera, y cada tanto volvemos a darnos el placer que nos dimos aquel lejano lunes por la mañana.
23/03/2006
El coño de mi amiga para desayunar
A ojos de todo el mundo que nos conoce somos simplemente unas buenas amigas, inseparables. Realmente, a parte de eso también somos amantes desde unos meses. Que vayamos siempre juntas no es nada extraño y eso es una gran ventaja a la hora de dormir juntas y en consecuencia, disfrutar del sexo entre nosotras. Estudiamos en la misma clase, y ahora estamos de exámenes por lo que quedamos mucho para estudiar juntas. Esto que voy a contar ocurrió hace tan solo una semana.
Era domingo y teníamos examen el lunes, por lo que me desplace hasta su casa para dar un repaso a los temas. En su casa no había nadie puesto que habían salido todos de fin de semana. Llegué un poco antes de la hora prevista (ya que habíamos quedado con más gente) solo para despertarla en persona. Así que le llame al timbre y subí hasta su casa. Tenia cara de dormida, pues era relativamente pronto. Por supuesto me recibió en pijama y cuando abrió la puerta se fue directa a tumbarse otra vez a la cama, pero eso si, con una amplia sonrisa en la boca al ver que era yo y que había ido a despertarla.
Al verla así, acostada sobre la cama y prácticamente indefensa debido al sueño, no pude resistirme y la empecé a besar. Llevaba un pijama que solamente constaba de unos pantalones muy cortos y una camiseta de tirantes que dejaba entrever todo, ya que no llevaba ropa interior. Con los besos ya no pude parar, necesitaba seguir puesto que tenia ganas de ella. Así que le subí la camiseta y admirar sus maravillosas tetas. Tenia una talla 100 de pecho, claramente eran grandes. Sus pezones son redondos, rosados y muy proporcionados. Chupar esas maravillas es algo que me tiene enganchada. Es verlos y no poder aguantar el cojerlas con las dos manos, manosearlas, lamerlas, besarlas, comérmelas enteras y pellizcar sus pezones.
El ambiente iba subiendo de temperatura y ya no había marcha atrás. Ella sabia que cuando yo empezaba así no tenia ninguna intención de parar para nada, simplemente se limitaba a estar tumbada en la cama disfrutando de la situación. Le quite la camiseta y seguí ocupándome de su boca y su pecho. Pero al momento le quite también los pantalones, quedado desnuda ante mí. Era una imagen espectacular. Cada vez que veía a mi amiga así es que me volvía loca. Solo con eso yo ya me llegaba a poner pero que muy cachonda.
Empecé a jugar con su clítoris con un dedo, a repasar los labios y a enredarme por su escaso bello púbico. Mi boca estaba con la suya pero rápidamente empecé a bajar de forma que le lamí y bese todo el cuerpo, empezando del cuello y acabando en los pies. Su cara ya era de desespero, estaba haciéndome de rogar demasiado y me amenazaba con su mirada para que me centrase ya en su humedad vaginal. Por ello no lo dudé y puse mi cara entre sus piernas. Primero empecé con la lengua a acariciar suavemente la zona y con los dedos a jugar un poco. Me encanta el sabor que tiene en esos momentos, dulzon, muy suyo; y también verlo, pues lo lleva depilado como a mí me gusta, solo un poquitín de pelo que hace que sea una vista muy erótica. A los pocos segundos yo tampoco podía aguantarme mas, así que metí toda mi lengua en su húmeda cuevecita y a lamer como una loca para quedarme con todos sus jugos. Con las manos le tocaba las tetas y los pezones totalmente duros por la situación. No pensaba despegar mi cara de ahí hasta que no se corriese. Se la lamí toda entera, jugué con mis dientes con su clítoris, me recorrí cada centímetro de su concha a lengüetazos.
Hubo momentos donde mi lengua se perdía dentro de ella y era justo entonces cuando no podía reprimir los gemidos ni los espasmos, pues no paraba de mover las caderas. Me gustaba oír cada sonido que hacia en nuestros encuentros sexuales. Durante unos minutos estuve comiéndome todos sus jugos y saboreándolos, mis manos no paraban y mi lengua cada vez se movía más rápidamente. Iba a acabar con ella sin usar ningún dedo, solo con mi boca y mi lengua. Y ese momento no tardó en llegar. Su respiración se acelero mucho, sus gritos aumentaron su frecuencia aunque tuvieron que disminuir su intensidad por los vecinos. Sus caderas subían y bajaban de manera frenética. Yo tenia que hacer verdaderos esfuerzos por que mi boca no se despegase de su coñito en ese momento que tanto me gusta y con tantas ansias esperaba, el momento de correrse. Fue como una explosión, sus jugos aumentaron considerablemente. Yo no daba para tragármelo todo. Duró unos segundos, puso los ojos en blanco y se quedo como exhausta en la cama. Yo seguía lamiendo para limpiarlo todo bien. Me encantaba que se corriese en mi boca pero me rogó como pudo que parara.
Me situé a su lado en la cama y empecé a besarla con la pasión propia del momento. La pobre no podía ni moverse, su respiración seguía agitada, ese tipo de orgasmos la dejaban sin fuerzas. Cuando pudo me sonrió y me recordó lo mala que era cuando tenia un momento con ella, pero era algo que le gustaba. Otra ventaja de mi amiga es que es multiorgásmica, por lo que mis “buenos días” no habían acabado ahí. Cuando se recuperó y se iba a levantar a la ducha, yo no la dejé y la volví a tumbar en la cama de un solo movimiento. Me miró con cara de ruego para que no siguiese por donde iba, pero pensaba seguir de igual forma. Seguía bastante mojadita así que empecé a jugar con un dedo, que pronto tuvieron que ser dos porque uno solo apenas notaba nada. Después pasaron a ser tres. Los metía y sacaba de forma regular. Iba cambiando de ritmo, primero lento, después más rápido y luego lento otra vez. Por supuesto volvió a lubricar. Me gustaba porque lo hacia tan en exceso que sus jugos chorreaban por sus muslos y su culo y yo disfrutaba mucho pasando mis manos y mi lengua por esas partes.
Con lo mojada que estaba aproveche para meter uno de mis dedos por su culo y así estimular también esa parte. Era algo que si se le hacia bien hecho, le encantaba y yo lo sabia. Su cara era un reflejo claro de su excitación, así que comencé a un ritmo mas o menos rápido a meter y sacar todos los dedos. Un movimiento intenso y seguido. Yo mientras la besaba pero cuando sabia que no le quedaba mucho para volver a acabar, dirigí mi boca a su clítoris con el que jugué y lamí hasta que volvió a tener otro orgasmo. Ahora si que la dejé descansar un poco. No quería ser más mala, por ahora.
Ahora si que quería ducharse antes de que llegase la gente. Yo me levanté de la cama para que ella pudiese hacerlo, pero me cogió de los brazos y me dijo que quería saber como estaba yo después de cómo me había comportado con ella. Me metió la mano por debajo de la falda y aparto mi tanga. No le hizo falta buscar mucho porque rápidamente notó con los dedos lo mojadita que estaba yo, tanto que me chorreaba por las piernas. Me dijo que no pensaba dejarme así, que sería muy mala amiga si lo hiciese. Me tiró sobre la cama y me subió la falda, me quito el tanga y hundió su boca en mi entrepierna. Jugó un poco con su lengua y empezó a meter dedos en mi raja completamente húmeda. Yo quería morir del gusto. Había aguantado de forma heroica mientras acaba con ella, pero era mi turno y agradecía la dedicación que mostraba conmigo.
No tarde mucho en alcanzar el orgasmo. Notar su lengua y sus dedos como recorrían mi coño era una experiencia inigualable. Yo no paraba de gemir y cuanto mas rápido lo hacia, mas aumentaba ella el ritmo del metesaca de sus dedos en mi interior (a estas alturas ya eran 4 los dedos que tenia en mi interior). Me corrí al momento, en su mano y su boca, de forma incontrolada. Pronuncié un grito ahogado de puro placer. Adoraba aquel momento. Le supliqué que parara y se sentó a mi lado al borde de la cama. Me dio un apasionado beso y se levantó camino a la ducha. Como pude me recuperé. Ahora mismo yo también necesitaba una ducha y me dirigí al cuarto de baño. La pillé regulando el agua para meterse dentro y por supuesto, yo pensaba meterme a ducharme también, así que...
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Cinco pañuelos de seda
La mujer del corsé rojo se sube pausadamente los guantes negros de cuero hasta los codos. El corsé se adapta tan perfectamente a su anatomía, que le realza los pechos hasta casi dejar al descubierto sus pezones. Es consciente de que está enseñando sus firmes nalgas y eso le gusta. Unas botas altas, negras, también de cuero, ocultan parcialmente unas largas piernas que se adivinan atléticas. El tanga, también rojo, es tan mínimo que apenas alcanza a ocultar a mis ojos su sexo rasurado. Su oscuro cabello se desparrama como una cascada sobre sus níveos hombros desnudos hasta la mitad de su espalda... Es muy guapa. Me avergüenzo hasta de mirarla, porque yo me siento inferior. Por eso le sugerí esta idea. Tiene unos enormes ojos azules y apenas va maquillada.
La miro. Le pido con la mirada que no se demore más, que venga ya a mí... necesito que me haga suya... dejo escapar un débil gemido...
Ella se acerca despacio a la cama. Yo, feliz, me dejo llevar, inconsciente de lo que me espera. Es la primera vez que me atan a una cama. Antes ella sacó unos pañuelos de seda y con ellos me fue atando a cada extremo de la misma. Solo se puso los guantes porque se los había comprado hace años y no se los ponía nunca. Quería tener un recuerdo para esos guantes. Pero a mi no me gustan, yo prefiero su tacto... pero no le digo nada. No quiero hablar, quiero que ella actúe por su cuenta.
Se sitúa a los pies de la cama. Se arrodilla. No me mira. Se inclina sobre mis pies y, fugazmente, me lame el dedo gordo del pie derecho con la punta de su lengua -yo me estremezco de placer-, para luego cubrírmelos de besos a media que va ascendiendo por el pie hasta el tobillo, y de éste, sube por la pierna hasta la rodilla. Son besos leves, apenas me roza la piel con sus labios, pero yo, que ya la estoy viendo venir, comienzo a sentirme más húmeda. Al inclinarse alcanzo a ver la voluptuosidad de sus pechos, que luchan por salir de la cárcel de su corsé. Quiero adorar esos pechos. Ojalá me deje hacerlo... yo no puedo decir nada, no puedo pedírselo. Hicimos ese pacto.
Deseo que continúe, que me coma, pero ella, quizás intuyendo mis ansias, decide hacerse de rogar y apoya su cabeza en mi muslo mientras desliza la palma de su mano en guantada y extendida desde el interior de mi muslo hasta mi bajo vientre, sin rozarme ni un solo vello púbico. (A ella no le gustan los sexos depilados. A ella le gusta todo). Su mano izquierda descansa sobre la cama, a mi lado. Yo quiero que me la acerque a los labios, pero no hablo. No digo nada, la dejo hacer. Quiero que me disfrute con total libertad. Entonces descubre con satisfacción que mi sexo ya brilla por la desbordante humedad que emana de él. Sonríe y me despeina ligeramente el vello de esa zona mirándome pícara a los ojos... ¡Ah, Dios, cuánto anhelo su tacto!... me tiembla todo el cuerpo, cada vez que me toca me estremezco.
Se levanta y se dirige a la cómoda. Abre uno de los cajones y saca otro pañuelo de seda. El quinto pañuelo de seda. Me pongo a hacer pucheros, no quiero que me tape los ojos, No, por favor... ¡quiero, necesito verla, quiero devorarla con los ojos! ¡No me tapes los ojos!... pero mi grito es mudo, como no podría ser de otra manera. Ahora la oscuridad lo rodea todo. Cierro los ojos y me rindo a mi suerte, a ella.
Ahora siento su cara cerca de la mía, puedo sentir su respiración y la caricia dulce del inconfundible olor de su piel. Un dedo suave, forrado de cuero, me perfila los labios: primero el labio superior y luego el inferior. Yo lo intento besar, pero ella, juguetona, lo retira rápidamente, dejándome oír su risa suave. El olor del cuero mezclado con el de su piel me están volviendo loca. Vuelve a colocarme la mano en los labios y me pie que le quite el guante con los dientes. Así lo hago, dedo a dedo. Por fin lo consigo.
Un ligero murmullo y entonces siento que ella apoya la mano que acabo de desnudarle en mi sexo, suavemente, ¡tan suavemente que me desespera!. El clítoris se me hincha, anhelando su contacto. Ella ríe. Me lo acaricia una, dos, tres veces... yo levanto las caderas, como pidiendo más, pero ella parece que ha decidido que aún no. Se coloca sobre mí, a cuatro patas. Siento su largo pelo rozándome la piel. Comienza a besarme los pechos, de forma incontrolada, siento el roce de sus labios aquí y allá. Luego me las agarra de la base y las sujeta de tal forma que las une. Hunde su cara entre mis pechos. El calor de su respiración me estremece, siento cómo cada vez me estoy humedeciendo más y más. Me da varios lametones en ambos pezones. Aprieta más mis generosos pechos y se introduce los dos pezones a la vez en la boca. Me los chupa, los dos al mismo tiempo. Después le dedica su particular homenaje a cada uno de ellos, por igual. Yo estoy tan excitada que creo que me voy a volver loca.
Cuando acaba con mis tetas, las suelta y se alza un poco, lo suficiente como para besarme el cuello e ir bajando por la clavícula. Noto la abundancia de sus pechos sobre los míos. Ella vuelve a ascender y me besa en los labios, nuestras lenguas se entrelazan mientras su mano ve descendiendo lentamente hasta mi sexo, para quedarse allí acariciándome los labios, los de abajo. Ahora se aleja de mí y desciende sobre mis caderas, me abre los labios superiores y sopla levemente, como hacia dentro. Me recorre un escalofrío y me entra la risa. Ella también ríe. Por fin su lengua entra dentro de mí, cálida, ágil y profunda. Y aprieta su cara contra mi sexo. A mí me entra la absurda sensación de que mi sexo debe de ser una fuente, una especie de manguera, de la cantidad de flujos que noto por ahí abajo. Me imagino el dulce y salado sabor de su sexo, me imagino cuando mucho antes de esto hicimos un 69 y entonces, justo entonces, ya no puedo más y me sobreviene un orgasmo que me deja exhausta. Es tan fuerte que, cuando pasa, con solo el roce de sus dedos sobre mi clítoris, arqueo la espalda y sacudo las caderas, desesperada ante su contacto.
Entonces ella me besa profundamente para que yo pueda saborear mi propia miel. Estoy agotada, pero al mismo tiempo tan excitada, que tengo que controlarme para no morderle los labios. Me está volviendo loca el no poder verla, el no poder tocarla.
Luego ella se sienta sobre mi cara, con todo su sexo abierto ante mí... y por culpa del maldito pañuelo que tengo atado a la nuca no puedo verla, disfrutar de la visión de sus pechos vistos desde abajo. Sus labios vaginales entran en contacto con los de mi boca. Los aplico dulcemente sobre ellos y comienzo a buscarle, a acariciarle su hinchado clítoris con mi lengua. Sus jugos comienzan a desbordarme, trato de tragármelo todo, pero me es imposible, es demasiado. Noto cómo se deslizan en frágiles gotas por entre mis comisuras. Las saboreo hasta la saciedad. Su olor me inunda, su sabor calma mi sed, sus gemidos son música celestial, sus manos me queman.
Finalmente ella se corre en mi boca. El espeso líquido se cuela por entre mis labios antes de que me de cuenta. Eso me desespera porque quiero más, pero ella se levanta, se acurruca a mi lado, abrazándome con las piernas, con los brazos, con todo. Siento su cálido sexo en mi cadera mientras que con una mano me acaricia el vientre y entonces, Morfeo entra por la puerta... y nos acoge a ambas entre sus brazos.
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16/03/2006
Mi primer encuentro con una mujer
Yo iba a estudiar a la casa de una compañera del barrio, que además de todo eso era mi amiga, una muy buena amiga, por cierto. Mi amiga es morocha de pelo lacio, largo, cintura chica, pechos chicos, pero unas piernas que mas de una mujer envidaría, firmes y torneadas. Yo soy pelirroja natural, pelo largo ondulado, unos pechos bastante firmes pero bastante por no decir muy grandes, miden 110, mido 1.67m, soy gordita, no tengo mucha panza, labios carnosos, ojos grandes, lindas fracciones, caderas anchas, pero de lo que mas me enorgullezco además de mis pechos es de mi colita, que a pesar de ser un poco grande esta en su lugar por la mucha gimnasia que hago tratando de bajar de peso.
En fin volviendo al relato mi amiga que le voy a poner el nombre de Sol me había traído algo para tomar, en ese momento yo no sabia por que pero no podía dejar de mirar su boca, que labios entre carnosos y chiquitos como me gustan a mi, esos labios me tentaban, me inducían a besarla, me provocaban, ella se los mordía, en ese momento me percate de que me estaba mirando los pechos, me empecé a morder el labio inferior, eso me estaba gustando, la calentura iba creciendo por parte de las dos, ella me miraba y sin decirme nada se sonreía. Así seguimos mirándonos, comiéndonos con la mirada hasta que ella fue a buscar agua, no había nadie en su casa, estábamos en su pieza y hacia muchísimo calor afuera además del que teníamos nosotras. Trajo ese jarro de agua y ahí no aguante mas, por mas que trataba de reprimirme para no arruinar la amistad sentía que si no hacia algo estallaba, la bese suavemente, al principio un beso tierno, un pico como se dice acá en Buenos Aires para después empezar a besarla mas apasionadamente, ella no ponía resistencia y yo estaba en el cielo, nos mirábamos sorprendidas pero extasiadas, calientes, queriendo mas. En un momento ella me frena y me pregunta:
- ¿Te parece hacer esto?
- Mira no se si me parece, yo ya no puedo pensar - le dije.
A lo que contesto que creía que íbamos a romper la amistad y me dijo que nunca había hecho algo así. Yo le dije que yo tampoco pero que me encantaba y que me sentía muy bien con ella pero que no quería nada serio, que quería seguir con nuestra amistad, pero que también por otro lado quería terminar con lo que había comenzado.
Seguí besándola y acariciándola, me encantaban sus labios, sus besos, nunca me había percatado de eso, me estaba volviendo loca y era una sensación que me encantaba.
Seguimos besándonos un rato, hasta que comencé a desabrochar su camisa, no podía creer lo que tenia frente a mi, una autentica mujer con todas las letras, ella no se resistía, por el contrario, se estaba entregando cada vez mas. Besaba muy pechos y a la vez con la mano derecha acariciaba su clítoris y con la izquierda sus nalgas, dios que hermosas nalgas! las apretaba cada vez mas fuerte, de su boca solo salían gemidos que se iban intensificando y se le entrecortaba la respiración, se notaba que estaba por tener un orgasmo, yo me sentía re bien.
Saque mis manos de donde estaban para seguir recorriendo con mi lengua hasta llegar a su conchita, que ya estaba que explotaba, chupe, bese, lamí y mordí suavemente su clítoris hasta que por fin su respiración se hizo cada vez mas entrecortada y los espasmos empezaron a venir, ahí me di cuenta de que había tenido un orgasmo, y que orgasmo.
- Gracias - me dijo.
A lo que yo respondí con un…
- De nada vos te lo mereces.
Nos acostamos, la deje que descansara y luego de unos minutos la empecé a besar y a calentarla de nuevo, fue cuando se paro, me empezó a desabrochar la camisa (estábamos vestidas con los uniformes del colegio, camisa blanca, yo tenia un corpiño rojo, una pollera azul a tablas, una tanga haciendo juego, unas medias blancas 3/4 y los zapatos, ella tenia un conjunto negro con encaje y después igual a mi), se entretuvo con mis pechos y empezó a bajar a mi conchita y me dio el placer mas grande que nunca tuve tener un orgasmo en manos de una boca experta.
Después que acabe, llegaron sus papas y su papa nos encontró besándonos apasionadamente. Entro, cerro la puerta, yo me quede mirándolo, colorada como un tomate, mi piel es blanca así que imagínense como quede, esa situación me había puesto cachonda, por que por un lado me daba vergüenza pero a la vez el papa de ella estaba muy bueno y me encantaba, el padre se acerco a ella y sin decirme nada me miro y le pego una cachetada en el culo a ella, que me miro y me dio otro beso, yo no lo podía creer, pero ahí estaba yo besando a mi amiguita delante del hombre que me encantaba.
El padre de ella que le voy a dar el nombre de Ariel se me acerco con una mirada desafiante y me toco el culo, yo ya estaba excitada, caliente, y el lo sabia y jugaba conmigo.
Ella se puso atrás mió apoyándome sus pechos y comenzó a besarme la nuca, que es uno de mis puntos débiles, empezó a bajar por mi espalda y el adelante mió, comenzó a besarme, su boca se unía a la mía, me comía, me devoraba, me degustaba, nuestras lenguas estaban en contacto, y se me escapo un leve gemido, y los gemidos se hicieron notar cada vez mas y mi respiración se hizo cada vez mas entrecortada y me empezaron a sobrevenir los espasmos.
Termine teniendo mi segundo orgasmo con mi amiguita y el padre de mi amiga y me encanto.
Repetimos eso por 6 meses más pero después ella se tuvo que mudar por que su papa consiguió trabajo en el interior y la deje de ver pero siempre me acuerdo de ella.
Espero que les haya gustado mi relato, perdón que no di muchos detalles de ellos dos pero así me salio.
