25/07/2006

Irina, una jovencita con camara en vivo!

Irina
   
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25/07/2006 18:24 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

18/05/2006

La primera vez con Cristina

La primera vez que estuve con Cristina fue ella la que vino a por mí. Era de noche y estábamos en una fiesta en un pueblo muy cercano al nuestro, bebiendo cervezas en la terraza de un bar. La noche estaba ideal. Era una de esas noches que, cuando pasa el tiempo, la recuerdas como una de las mejores de tu vida. Entre los dos había buena
sintonía y voy a explicarles por qué.Vivo en Gran Canaria y aquel mes de agosto mi hermano y yo estábamos veraneando en la isla de Lanzarote. Nos quedábamos en una casa vacía de mi familia reservada para pasar las vacaciones. Esa tarde estaba caliente y, como no podía ser de otra manera, comencé a pensar en una hembra que me ayudara a apagar mis calores. Me vino a la cabeza, como otras tantas veces, una vecina que vivía en mi edificio. No conocía ni su nombre, pero tenía una
cara de vicio de esas que te ponen a cien sólo con verla, unas tetas enormes y un culo precioso. No era muy guapa pero sus atributos la perdonaban. Así que estaba yo pensando en ella mientras, con mi mano, me hacía una paja deliciosa. Total que al final, y como estaba previsto, me corrí como un poseso a la salud de las tetas de mi vecina.

A la muy cabrona le gustaba calentarme. Se le notaba. Cuando subía en el ascensor siempre sacaba pecho, como diciendo, mira lo que tengo, son mías. En muchas ocasiones le miraba las tetas descaradamente. Ella miraba la puerta, el techo, el piso, sabiendo a ciencia cierta donde estaban clavados mis ojos. A veces me miraba con una sonrisa pícara. Todavía me pregunto por qué coño no intenté nunca tener un lío con ella. Con el tiempo, me enteré que le gustaba más una polla que respirar y otra vez me maldije por no haberla atacado.Pero ahora volvamos al bar. Como decía, entre Cristina y yo había buena conexión debido, fundamentalmente, a que esta tarde ya estaba satisfecho y no se me había pasado por la cabeza intentar ligar con ella. Que un tío no ataque a una mujer es algo que ellas no entienden. Seguro que en otras circunstancias lo habría intentado y, muy posiblemente, la habría fastidiado.Pasaron un par de horas y la fiesta acababa. Teníamos un coche prestado y, como yo era el que conducía, busqué a mi hermano para irnos a dormir. Cristina me dijo entonces que me acompañaba a dejar a mi hermano a casa si luego la llevaba a la suya, en un pueblo a unos 6 kilómetros del nuestro. Encantado le dije que sí. Pero juro que no imaginaba nada de nada. Cosas de las pajas, que me nublan la vista y me atontan el cerebro.Una vez que dejamos a mi hermano, nos dirigimos a su casa. Recuerdo que se animó bastante, busco una cinta de música, se volvió hacia mí mientras yo conducía y, así, continuamos un buen rato. Sus ojos brillaban. Me preguntó si tenía novia y le contesté que no. Era la verdad. Durante la tarde me dijo que tenía novio, que aquellos días él estaba preparando unos exámenes y por ese motivo no quería salir. Pero que ella tenía ganas de marcha y que no pensaba quedarse en casa.La carretera que va en dirección a su casa está muy cerca de la costa, así que al llegar a la altura de una de las playas me pidió que parásemos un rato a ver el mar, que la noche estaba preciosa. Lo que hasta ese momento me parecía normal, ahora ya no. Las alarmas se encendieron. Ahí empecé a sospechar de cuáles eran sus verdaderas intenciones. Recuerdo que un calor me recorrió la entrepierna, teniendo que acomodarme un par de veces el paquete. Entonces, me dejé llevar.

Una vez parado el coche, eché el sillón hacia atrás, contemplaba el cielo, miraba las olas del mar golpeando una y otra vez contra las piedras de la playa. Cristina comenzó a ponerse algo tensa. La verdad, la situación me pareció de lo más sensual. Tan a gusto estaba con mi paja de la tarde, que dejé a Cristina la iniciativa. Si quería algo que viniera a por mí. Recostado en el sillón esperé. Pero no esperé mucho. A los pocos minutos de hablar idioteces, se echó sobre mí y empezó a besarme. Yo, satisfecho como estaba, la dejé hacer. Me recorría con la lengua, la metía en mi boca y casi sin esperar empezó a quitarme la ropa. Supongo que como yo, pensaba que cuánto antes empezáramos más tiempo teníamos para jugar. Joder, una tía quitándome la ropa. No estaba acostumbrado. Muy al contrario, casi siempre eran ellas las que me decían que me tranquilizara, que no fuera tan deprisa. Y ahí estaba yo, más chulo que un ocho, con una tía desesperada encima
quitándome la ropa y sobándome todo.

Su ropa se la quitó tan rápido como había quitado la mía. Sus tetas no tenían nada que ver con las de mi vecina, eran pequeñas pero con unos buenos pezones que, tan pronto como pude, me eché a la boca. Con el control de la situación a mi favor me dediqué a gozar como hace un buen macho. Le metía mano por todos lados, le comía la boca, la nuca, las orejas,
las tetas. Fui recorriendo todo su cuerpo, su piel era muy suave, se notaba que se cuidaba bastante. Acerqué mi mano a sus muslos y entonces abrió las piernas todo lo que la posición le permitía. Era una invitación a que acariciara su mejor tesoro. En ese momento su mano cogió mi polla, la apretó todo lo que pudo, tanto, que di un pequeño salto al sentir sus uñas clavarse en ella. Me gustaba y a la vez me dolía. Pero no le dije que aflojara.

Ahí estábamos los dos, ella con su mano que no paraba de subir y bajar y yo, con la mía, acercándome al calor de sus entrañas. Cuando por fin mi mano se posó sobre su coño me llevé una de las sorpresas más hermosas de mi vida. Tenía una buena mata de pelo pero sin resultar desagradable, estaba ardiendo y lo tenía mojado como nunca antes había tocado.

Su coño era su perdición. Fue poner mi mano encima y se paró en seco. Se quedó fijamente mirando mis ojos, abrió la boca y hasta su mano paró de masajear mi polla. Aunque, como pueden imaginar, no la soltó. Estuve un rato acariciando ese coño. Recorría una y otra vez su mata de pelo, sus labios húmedos, su clítoris. Y no movió ni una pestaña. Seguía ahí, mirándome como poseída. Joder, ¿si esto es por tocarle el coño que será cuando le meta la polla?. Pensé. Comencé a
tirar un poco, a pellizcarla. Nada. No se inmutaba.Ahora mi polla sí que empezaba a reaccionar. Con el control que tenía de la situación, y viendo como ella estaba pensé que lo mejor era darle un poco de caña. La cogí por los pelos, acerqué su cara a la mía y le dije: Ahora me vas a chupar la polla. Juro que así fue. La muy cabrona se quedó quieta como estaba, seguía en trance, así que tuve que empujar su cabeza hacia abajo, abrí un poco más las piernas y enseguida noté su boca caliente sobre mi capullo. Empezó a mamarme despacio pero no era eso lo que yo quería. De un golpe empujé su cabeza hacia debajo de manera que se la tragó entera. Mantenía la presión sobre su cabeza para que no saliera ni un centímetro. Pasados uno o dos minutos empecé a aflojar. Le dije que me mamara la polla como una campeona y no se hizo esperar. Lentamente empezó a comerme, pasaba su lengua por toda la polla mientras yo controlaba que no hubiera nadie cerca. Había suerte, y a esa hora estábamos solos en la playa. Juro que no sé el tiempo que la tuve así, agachada con mi trasto en la boca. Me sentía
como un rey. Y sentía como ella era mi esclava. Tal era el control que, cuando me dio la gana, la levanté de su golosina y le dije, otra vez a la cara, te voy a follar. Ella seguía sin decir ni una palabra. Obediente se acomodó en su sillón, abrió las piernas y se quedó esperando por mí. Con alguna dificultad me pasé a su lado. Me encajé en la parte baja del coche, justo
delante de ella, con mi polla a reventar. Eché el sillón hacia atrás todo lo que pude. Cogí sus piernas, las abrí aún más y acerqué mi polla a su entrepierna. Estuve un rato pasando la punta por su coño, jugando con los pelos, metiendo un poco el capullo y volviéndola a sacar. Ella seguía mirándome, pero esta vez, con cara de desesperada. Me estaba diciendo fóllame con su mirada. Pero no. Quería hacerla sufrir. Como dije antes, yo había tenido mi inyección de endorfinas por la tarde. Ahora se trataba de disfrutar como un auténtico cabrón.

Mi perdición fue cuando llegó hasta mí el olor de su coño. Ahí no pude más y, de una vez, entré hasta el fondo. Fue entonces, y por primera vez, cuando soltó un suave grito. No de dolor, sino de placer. Juro que en ese momento, y sin yo querer, le pasé el control de la situación. Estaba tan alucinado con el calor que desprendía por dentro que le hice caso.
Me empezó a apretar contra ella, a decir que entrara más y yo le hacía caso. Ese no era el plan pero tampoco pude negarme. Mi debilidad comenzaba a relucir. Estuvimos así, follando un buen rato. Mi lengua se mezclaba con la de ella. Le comía las tetas, el cuello. Le pasé las manos por debajo del culo, levantándola aun más. Con la calentura que tenía no tardó en empezar las convulsiones. Pensé que me partía la polla. Comenzó a decir cosas que no entendía. Ni me importaba. Me miraba fijamente, me decía cosas y volvía a jadear. Otra vez me dijo no se qué del bar, pero nada, no me enteraba. Lo
único que me importaba en ese momento era tener la polla bien enterrada y recibiendo un buen masaje con su interior. La primera vez que se corrió pensé que no podía ser. Nadie puede correrse de esa manera, gritando de esa forma y moviéndose como ella lo hacía. Yo sí que soy un campeón, pensé. El segundo orgasmo le llegó casi a continuación. Otra vez lo mismo. Otra vez pensé que no podía ser. Que mi polla no daba para tanto. Entonces paré de moverme, quería hacerla
sufrir. Esta vez sí que entendí lo que dijo: Muévete cabrón, méteme esa polla otra vez. Asustado por la amenaza, seguí bombeando. Al poco, su tercer orgasmo. Ahora sí que pude detener el ritmo.Jugándome la vida y apostando a ganador, le dije que no me gustó nada que me llamara cabrón. Puse cara seria y fue ella la que me pidió perdón. Que se había vuelto loca, que me tenía muchas ganas y que su tercer orgasmo le llegaba cuando decidí parar. Comprendí bien lo que me dijo, pero en todo caso la situación pasó, de nuevo, al punto inicial. Me acerqué a su oído y le pregunté que si sabía donde me iba a correr. Adivinando mis intenciones, asintió con su cabeza. Ahora volvía a callar. Nos intercambiamos como pudimos y ahora era ella la que estaba de rodillas entre mis piernas. Acercó sus dos manos y empezó a hacerme una paja de esas para recordar. Mi polla estaba ardiendo y totalmente mojada. Las venas hinchadas parecían que iban a estallar.

Acercó su boca y mi polla y ya no la dejó más. Le dije que me lo hiciera lentamente, que quería disfrutar de su boca. Así, despacito empezó a mamarme la polla. La tuve un buen rato en esa posición. Su boca ardía más que mi polla, cosa que me sorprendió agradablemente. Cogí su cabeza por los lados y empecé a subir y a bajar su cabeza. Cuando vi salir de su boca un poco de saliva que recorría mi polla le dije que no quería ver salir nada, que se lo tragara todo. Entendió perfectamente mis indicaciones, y ya no vi salir nada más.

Me acerqué otra vez a su oído y le dije que no quería que me pajeara con su boca, sino que quería una mamada. Son dos cosas totalmente distintas. Y ella lo entendió. Saboreaba la polla como una auténtica esclava, como si le fuera la vida en ello. Cuando por fin llegó el momento, las piernas se me tensaron, le dije que redujera el ritmo y lentamente empecé a correrme. Fueron cuatro o cinco explosiones que me dejaron seco, y a ella, con la boca llena. Estuvo un rato así, quieta con su regalo y mi polla en la boca, hasta que, de nuevo, me acerqué a ella y le dije que se lo tragara todo. De una sola vez se lo tragó
todo. Estaba poseída. Nos quedamos así un buen rato. Ella a mis pies con la polla en la boca y jugando con su lengua. Yo, agradeciendo su trabajo, le acariciaba el pelo y su cara. Al rato, levantó su cabeza y con una sonrisa de lado a lado se acercó a mí, me dio un beso y también las gracias.

No se lo dije, pero pensé que las gracias había que dárselas a las tetas de mi vecina.

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18/05/2006 23:16 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Primera vez. Hay 1 comentario.

Amor de adolescente

bueno la historia es asi, yo tengo 40 años, ella 20, y cuando comenzo esto, ella tenia 18 añitos.
ella es mi vecinita de enfrente, resulta que los padres tienen un bufet en un club al cual ibamos los dos, yo ,desde que empezo a verce mas gradecita, la empece a ver de otra manera, ella tenia un novio de su edad, al tiempo ellos c pelearon, y yo empece a hablar con ella mas seguido.
me contaba sus cosas y yo le contaba las mias, pero yo empece a fijarme mas en su figura, que por cierto e s muy hermosa, tiene unos pechos pequeños, con una cintura pequeña pero con una cola de pelicula, yo asi todo lo posible para estar cerca de ella, pero a la ves no le decia nada zarpado.
un dia ella salia del club y yo le pregunte a donde iba, ella medijo que iba de la prima a cuidar a los hijos de esta, entonces yo me ofreci a llevarla y ella acepto con gusto, ibamos en el auto y hablabamos de tonterias como siempre, entonces cuando ya estabamos llegando de la prima detube el auto y le pregunte que sentia por mi, porque yo pensaba que ella era muy hermosa y que me atraia mucho.
para mi sorpresa ella me dijo que yo tambien le gustaba mucho y que desde hacia un tiempo ella pensaba mucho en mi. entonces no dude mas y la di un beso en la boca, pense que por ahi c iba a enojar por mi actitud tan de golpe, pero no fue asi, ella introdujo su lengua de tal manera en mi boca que no lo voy a olvidar en mi vida.
entonces empece a recorrer con mis manos su cuerpo delgado pero firme, mis manos c posaron en sus pechos y empece a acariciar sus pesones q empezaron a pararce, entonces mi pene c paro como una roca, mis dedos empezaron a buscar su almejita, primero la toque por arriba de su tanga, despues meti un dedo en su sexo y sus jugos empezaron a lubricar su vagina.
le devesti por completo y al ver su cuerpo perfecto desnudo ante mi, no podia creer lo que estaba por pasar iba a poseer a una nena de 18 años, lejos de asustarce ella empezo a tomar a mi miembro con una mano y empezo a masturbarme de una manera increible, ella c agacho y c lo metio en la boca, me dio una mamada espectacular, lo hizo con una ternura que no pude resistirme y le dije que estaba por acabar, ella entonces empezo a hacerlo con mas ritmo y me decia que c queria tragar toda mi leche, que queria saber que gusto tenia, entonces yo me vine y ella c lo trago todo todo no dejo una sola gota afuera de su boca.
yo estaba como loco, no tarde ni cinco minutos que otra ves estaba al palo, entonces yo le devolvi el favor y comence a pasar mi lengua por su clitoris, ella ahuyaba de placer, en eso tuvo como dos orgasmos, y c puso como loca, yo me asuste un poco porque me pedia que la cojiera ya, que queria sentir mi pija en su vagina, entonces le puse mi pene poco a poco y estaba estrecho lo queria hacer con cuidado porque me dijo que era virgen, pero en ese momento no le importaba nada, ella agarro y c lo intrudujo ella empujando con fuerza dando un pequeño quejido, pero moviendoce como una loca, acabo otra ves, y yo meta y saca, entonces para mi sorpresa me dijo quiero que hoy tambien me desvirgues el culo.
mientras yo la penetraba por la vagina ella con sus dedos c lo entroducia en su culo, eso me puso como loco a mi, parecia poseido, la agarre y la di vuelta, le escupi su culo y con el jugo d su vagina lo lubrique bien y introduje la cabeza de mi pija despacio, pero ella otra ves hizo un movimiento bruzco y c lo metio hasta las pelotas dando un grito fuerte, pero queria mas y mas.
me decia que yo era un impotente, que le diera con mas fuerzas, eso me calento mal, entonces ya no me importaba nada y le empece a dar con fuerza y ella gemia y pedia mas y mas, la agarre de los pelos y la cabalgue rompiendo todo su culo y ella re feliz, y cuando senti que estaba por acabar le dije putita ahora te vas a tragar toda mi leche de vuelta y ella me dijo que si que la queria de vuelta porque tenia sed, cuando estaba por acabar c lo saque del culo y c la puse en la boca y acabe como nunca lo hice en toda mi vida. desde ese dia tenemos un romance que lo ocultamos de todos, hace un año y cinco meses que seguimos gozando uno del otro.

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18/05/2006 23:14 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Jovenit@s. No hay comentarios. Comentar.

3 TV orientales y yo

HOLA ME LLAMO... Olga me dicen en el mundo de los TV. donde ahora he venido a formar parte, cosa que antes jamas llegue a imaginar todo empezo cuando.
Por este medio de internet, por accidente abri una pagina de transexuales, y vi unas chicas tan lindas pero con una verga como la mia, me llamaron tanto la atencion que a partir de ese momento empece a buscar fotos y mas fotos de ellas, pero jamas pense que yo me llegaria a ver como una de esas chicas. Aun que soy de fisico pequeno, y de hombros angostos, nunca me habia imaginado vestido como chica.
hace unos 6 anos comence mi trabajo en una fabrica de electronicos en una cd. de USA, donde laborabamos personas de todas las nacionalidades, entre ellas habia muchos orientales, la mayoria bajitos, esbeltos, piel muy blanca y completamente lampinos. Como siempre sucede, cada grupo etnico se juntaba entre si, aun que habia camaraderia con todos cada quien buscaba los suyos.
Me inice como operador en una maquina donde el que me entrenaria para ella era presisamente un oriental, hablaba poco ingles, y lo poco con un tremendo ascento que me era difici entender. Aun asi decidi poner atencion y tenerle paciencia haciendome su amigo, era una persona como de unos 40 anos quiza mas. y note que todos los mas jovenes le tenian mucho respeto, asi que yo opte por respetarlo de la misma manera. cosa que a el le llamo la atencion y se veia que le agradaba mi conducta hacia el.
Me hice experto en la dichosa maquina, y comence a trabajar con mas orientales a mi altededor. notaba que cuando se saludaban entre si, se daban la mano, y maliciosamente sonreian entre si. Pero para mi aquello era cuestion de su tradicion. en fin, no puse atencion. Pero un dia un joven de unos 20 anos notaba que se me quedaba mirando y varias veces estuve atento mirandolo con disimulo y de reojo, confirmando que me veia de una manera poco comun. Yo aun que no muy alto usaba pantalo cowboy botas y camiza estilo vaquero, y habia algunas chicas que me lanzaban los perros (ha buscaban) Me di cuenta que yo tambien le llamaba la atencion al joven oriental a quien llamaban Lamm.
Una manana como de costumbre llegue y salude atodos mis colaboradores de linea y cuando le tendi la mano a Lamm, este la estrecho de una manera diferente y con su dedo indice hizo un movimiento en medio de mi mano, algo asi como haciendome cosquillitas. Y sonrio maliciosamente.
Yo sabia lo que aquello queria decir entre los hispanos. pero no estaba seguro que fuera igual con los orientales, si era lo que yo pensaba, Lam queria cojer con migo. Pero aun no estaba seguro. En mimente y sin quererlo me imagine a Lamm vesido de nena. y paso por mi mente una chica tan exhotica que me dieron ganas de verlo asi.
Muy discreto pregunte a uno de los mayores si aquella sena, tenia algun significado especial entre ellos. Y me confirmo queria decir lo mismo.
La siguiente manana sucedio exactamente lo mismo, solo que ahora yo devolvi la contra sena a Lamm, quien sonrio mas malicios aun.
De ahi en adelante Lamm estaba muy atento con migo, e incluso me invito a
tomar unas cervezas el fin de semana. cosa que yo venia maquilando en mi mente con el fin de verlo convertido en nena.
El fin de semana llego Y fuimos a un bar, me llevo y habia cantidad de orientales, algunos conocidos que trabajaban junto a nosotros.
tambien me fije que habia chicas pero poco a poco descubri que todos eran chicos transvestis, se veian tan bien que me exitaron, Lamm lo noto
y me dijo si me gustaban los TV. a lo que yo asenti.
Te gustaria verme asi? le dijo
Claro, tomanos unos tragos y me invito a su departamente pero antes hizo una llamada explicandome que no vivia solo sino que tenia un companero quien a su vez tambien era TV.
Llegamos al depa. y al entrar vi no una sino dos chicas con razgos orientales perfectamente maquilladas y vestidas, que al verme se lanzaron contra mi y empezaron a desnudarme y a besar todo mi cuerpo.
Me exite rapidamente Y ay desnudo comenzaron a darme un masaje con un aceite perfumado en todo mi cuerpo haciendome sentir como todo un raja,
mientras tanto Lamm, se transformaba en chica, la cual en pocos minutos se unio a la orgia.
Lamm se veia preciosa en verdad era toda una chica de facciones delicadas
y con unas nalgas que nunca hubiera imaginado.

Lamm dio ordenes en su idioma y las dos chicas se dedicaron a besar solo mis muslos y a masajear mis piernas mientras que Lamm, se subia y se disponia a cabalgar sobre mi pene bien lubricado y erecto. Cuandos e acomodo, se dio un senton y de un solo golpe se lo meito todo cayendo de fente a mi como ahogando un grito de dolor, ya la console un poquito y luego comenzo lentamente a subir y a bajar, meientras las otras dos chicas lamian mis huevos y besaban todo mi cuerpo me hacian sntir que estaba en las nuves.

Lamm empezo a cabalgar con mas fuerza como si quiciera que mi verga le desgarrara el culito, o que le llegara lo mas profundo posible estaba como una loca frenetica en su afan de comerse toda aquella verga.
la belleza de su rostro y sus prendas intimas femeninas aun puestas me encantaba, asi que de pronto no puede mas y me vine, y casi al mismo tiempo ella tambien grito de placer soltando chorros de semen que caian en mi estomago y pecho. estuvimos asi por unos minutos y luego fui a tomar una ducha, al igual que Lamm las dos chicas aun me esperaban en la cama jugeteando entre ellas una vez mas comenzaron a mamar mi verga y a besar todo mi cuerpo asi que mi pene se erecto una ves mas. esta vez, coloque las dos chicas empinadas (en 4) Y las penetraba de un solo golpe primero a una luego la sacaba y la metia en la otra, haciendolas gemir de placer mientras Lamm besaba mis piernas y culo
Poco a poco Lamm fue metiendo mas y mas su lengua en mi culo mientras yo metia y sacaba mi aparato en aquellos dos culitos que palpitaban de placer como diciendome metemela!, metemela! La lengua de Lamm comenzo a gustarme en mi culo asi que lo deje, y con mucha habilidad fue metiendola dentro de mi ojito. me encanto aquella caricia asi que detuve mi mete y saca empine mas mi culito para dar facilidad a Lamm de hacer su trabajo y ho ricura empece a gozar mas y mas, Tanto que olvide las chicas que estaba penetrando y la ofrecia mas mi culo a aquella lengua experta haciendo travezuras en mi orifcio. hummmmmm comence a gemirmas y masss hasta que mi culo no solo queria una lengua, sino una verga.
Y ya en 4 me la estaban apuntando Era La verga de Lamm la que estaba apuntando y haciendo precion en mi culito que palpitaba de emocion, y bien lubricad me la dejo ir toda haciendome gritar de dolor, quice safarme, pero me tenian bien sujeto entre las 3 Lamm espero a que pasara un poco el dolor y comenzo lentamente a hacer movimientos circulares, y poco a poco mi culo se acoplo a su ritmo y comenzo a danzar de igual manera, dando paso a un gozo delicioso, Las chicas sonrieron entre si maliciosas y me acercaron al miso tiempo sus vergas, para que yo las mamase y comence a chparlas a l mismo tiempo estaba tan loca que queria meterlas al mismo tiempo dentro de mi boca. y sentir a Lamm arremeter contra mi por detraz.
asi me tuvieron hiceron con migo lo que les dio la gana y cada una me violo todas las veces que pudo durante aquella noche de placer despues de venirme con la cojida que me dio Lamm, me vine otras 3 veces mas no supe ni quien me estaba cojiendo solo queria disfrutar al maximo aquellas vergas que entraban y salian tanto por mi culo como por mi boca.
Hasta que quedamos exhaustos y rendidos dormidos por unas horas.

Desperte muy adolirido y rengenado al caminar pero Feliz, La seccion la repetimos durante un mes cada fin de semana, y ellos comenzaron a transformarme tambien en una linda chica Tv. depilaron todo mi cuerpo, me encenaron a maquillarme a vestir y a disimular mi miembro, en fin fueron convirtiendo en toda una loca TV. con lo que yo gozaba de lo lindo.
Poco a poco las vergas orientales dejaron de hacerme sentir, asi que empece buscando otros companeros mas dotados aprendi ademas que en el saludo estaba la clave para ligar los companeros que mas me gustaban. fui probando otras vergas duras y peludas grandes y llenas de venas que me volvian loca de remate, dejandome que me cojieran a su antojo y sin miramientos hasta dejarme exhausta. Asi llegue a desear un Negro companero de trabajo un tipo de mas de 6 pies de alto (2.10M) Al que se le notaba un exajerado bulto en la parte delantera. Pero esa experiencia se las contare en otra oacion. bey y besitos para todos

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18/05/2006 23:13 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Transexuales. No hay comentarios. Comentar.

Mi vecino el semental

hola amigos primeramente keira agradecer a todos lo ke leyeron mi relato y ke me agregaron gracias no pense ke me ivan a escribir y bueno ahora les voy a kontar lo ke  fue mi segunda experiencia ke fue con un vecino  de mi barrio ahi les va.
 
una tarde ke fui a comprar uns cosas en tienda demi kasa (cabe decir ke soy de lima PERU) y bueno vi a mi vecino el ke me enkantaba no era muy alto ppero bien cuerpon y ala vista se le ve un paketaso ke me daba ganas de cuparlo como un niño ke no puede separarse de su chupetin bueno el siempre viene de trabajara eso de las 1de la tarde ya que  trabajaba en una fabrika de noche en fin, kuando pasaba el me miro era la primera vez ke lo hacia y yo voltie la mirada luago en eso ya en la noche yo desidi sentarme afuera de mi kasa ya ke estaba aburrido ya ke no havia nadie en mi kasa y julio asi me llama mi vecino, el vive a unas casas mas aya de la mia y veo ke se keda parado en frente de su kasa y buskando sus llaves en sus bolsillos y kreo ke no los tenia asi ke io no perdi la oportunidad y pase por su lado y el derepente me hablo me dijo ke si no habia visto a su padre kon kien el vivia Y le dije ke no lo habia visto asi ke sin perder tiempom le dije ke esperara y si no le moleta ke si yo le akompañe hasta ke veenga su papa asi ke nos sentamos afuera de mi kasa y le iva preguntando si tenia enamorada y me dijo ke si io me keria desmayar pero ke iva a hacer pero estubimos asi hasta ke ya habiamos agarrado cierta konfiansa asi ke llegamos a lo del sexo y me dijo ke tenia relaciones kon su enamorada y todo eso y derrepente me agarra de sorpresa y me dice ke  porke kada ves ke el pasaba yo lo miraba y me kede helado no sabia ke decir y me dijo: ke akaso te gusto dimelo kon konfiansa, yo no decia nada y el dijo ke una ves keria habia tenido un sueño donde el tenia sexo kon otro hombre y yo me atrevi a decirle ke si no keria experimentarlo ahora y lo invite a pasar a mi kasa ke estaba solo el me miro kon esa kara tanlinda ke tenia y me sonrio yme dijo ke si ais ke pasamos y defrente el me abrazo y me beso ke me dejo sin respiracion besaba bien la verdad y en eso lo abrazo y siento su kuerpo fornido durito no me despegaba de el y asi llegamos a mi kuarto y me empezo a sakar la ropa mientras me decia: sabia ke te gustaba ahora vas a sentir la furia de un hombre y yo le pedia ke me lo demostrara asi me dejo sin ropa y el se sako el polo primero y vi ke tenia unos abdomibales bien formados y luego el pantalon y se kedo kon una truza simple me kede sin habla era un cemental y por la truza ke apenas tababa ese paketon se le salia su cabezasa y sus huevos me sento en la kama y me agarro kon fuerza de la kabeza y lo ampujo kontra su pene y sin perder tiempo le sake la truza y le agarre su enorme pene en uno 20 cm de largo y ademas era gursote kasi komo un pepino y yo pensaba komo todo eso me va a entrar a mi culito pensaba ke me lo va desgarrar pero asi me lo meti a la boca trataba de meterlo hasta el fondo pero se me hacia dificil el lo disfrutaba eso le gustaba lo gemia me decia traga komelo ke es lo ke gusta y empujaba mas mi kabeza luego lo sake de mi boca y respiraba komo kansado y me levando y le me puso a filo de la kama yo kede ke 4 patas en la orilla de la kama y el estaba parado y le echo su saliba para ke me lubrikara el ano y me metio 2 de sus dedos y yo no podia aguantar mas y le dije ke yaaa ke me destrose el hueco y me dijo : ahoi te va te voy a partir en 2 bueno io me asuste un poko por el grosor de su pene pero ke mas da, entonces me empezo a penetrar y metio de una su kabezota y yo kasi lloro pero me aguante y asi siguio sin kompacion hasta meterla por kompleto y ahi di un grito y me dijo ahora ese grito de dolor se va a komvertir en gemidos de gata en celo asi asi fue me agarraba de mi cintura mi me daba unas embestuias enormes komo si un karro me atropellaba y yo gemia komo una gata en celo y fue acelerrando la embestida el gemia y la sako de una su polla y me dio vuelta me dijo ke ya se venia y apunto a mi boka mintras gemia ahhhhhh.. mmm ahi te viene tu lechesita te la vas a tragar  se me vino encima kuatro chorros enormes de leche ke me bañaron toda la kara y fue ahi donde yo tambien me vine mientras le limpiaba todo su enorme pene kon mi lengua asi terminamos nos hechamos en mi kama y nos kedamos ahi yo echado en su pecho y me dijo ke si le habia gustado a lo ke yo respondi me enkanto eres magnifiko.
 

bueno amigos espero ke les aya gustado y hasta ahora sigo esperando tener una experiencia kon un hombre maduro de 25 a 35 años ke se mantenga bien bueno bye ya saben soy jose y soy de LIMA PERU  kisiera enkontrar a alguien de mi pis o a alguien ke kiera llevarme kon el a su paiz tengo ahora 18 años escribanme

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18/05/2006 23:12 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Gay. Hay 3 comentarios.

La noche del grito

Era un dia hermoso, para ser exactos el dia de la Independencia, vaya dia.
Ese dia saldria con mis amigas, pasariamos a algunos bares y antros.Como era costumbre, salimos, eran las nueve de la noche, y todo transcurria normal.Para que imaginen toda la escena, me describire, mido1.65, tengo un buen cuerpo,cabello castaño, un bonito trasero, y unas tetas fenomenales.Soy muy atractiva y mas con mi ropa escotada. Para esas fechas,yo salia con una chava llamada Lorena,ella era una chica un tanto acomplejada,se intimidaba con mis amigas,ya que para sus 21 años, aun era virgen, y cuando salia con mis amigas, se la pasaba ruborizada,debido a que todas mis amigas y yo somos unas libertinas, sacadas de los libros del Marquez deSade. Yo tengo actualmente 18 años.
Bueno mis amigas y yo estabamos celebrando, y Lorena igualmente pero con sus amigas. Eran las 12 apenas,y yo andaba muy ebria, ya que los drinks, los estaban invitando y no podiamos desaprovechar esa oportunidad.Esa noche me tendria que quedar a dormir a casa de una amiga, ya que llegariamos demasiado tarde. Estaba en el casino de mi ciudad, derrochando el dinero de mis padres, cuando Aleshka mi amiga me dice que nos tenemos que ir. Yo muy enojada, accedi,pero no se me podia echar a perder la noche. Asi que,le marke a lorena para que pasara por mi a casa de aleshka,le comente mi plan a mi amiga, y con cara molesta, me ayudaria a ke su mama no se diera cuenta de ke no dormiria en su casa.
Por fin Lorena llego por mi, ya era un poco tarde,nos fuimos en su carro, ya que yo no podia manejar mi camioneta debido a mi embriaguez.Con muecas en la cara, Aleshka me despidio sugiriendome que me cuidara, ya que al subir al coche de Lorena, segui tomando de una botella que ella llevaba.
Por fin llegamos a la casa de Lorena, esa noche yo vestia una faldita super sexy, con una tanguita de seda rosa, la cual hacia conjunto con mi sostèn igualmente de seda, que dejaban al descubierto mis pezones erectos.
Lorena vestia unos jeans, y una blusa escotada, Lorena poseia el trasero que jamàs he probado en mi vida, super rico, grande, con sus nalgitas bien paradas. De lo ebria que andaba, me la pasaba diciendo muchas incoherencias. Lorena se sentò en un sillòn, y yo me sentè en sus piernas. Se comenzò a calentar ya que le empezè a hablar al oìdo, cosa que la ponìa super cachonda. Asi mismo, ella andaba ebria, asi que al oirme me comenzo a masajear mis muslos, yo me estaba poniendo al cien, porque me comenzaba a frotar de arriba a abajo y de adentro hacia afuera. Yo solo me contoneaba sobre su cuerpo, en ese momento metio su mano, y sintio mi tanguita toda mojada, comenzo a masajear mi conchita y comenze a gemir en su oido, mientras yo tocaba su cara, y su cabello,le implore que me cogiera como nunca lo habia hecho en su vida, y que me hiciera su mujer.
Nos dispusimos a ir a su cuarto, mientras nos toketeabamos en las escaleras, yo me hice la sorda, viendome al espejo, pero al mismo tiempo, veia como preparaba la cama,para nuestro encuentro. Estaba impaciente, y accedi a apagar la luz, me acerque a su boca y le di un beso como nunca, humedo, de lo mas cachondo posible. Nos comenzamos a desvestir, lentamente, quite sus jeans y me percate, de que estaba humedos, asi mismo, su blusa, las dos quedamos en ropa interior, seguimos besandonos apasionadamente, cuando comenze a masajear su lindo trasero, cuando ella al mismo tiempo comenzaba a bajarme el sostè. Comenzo a lamerme las tetas, me las chupaba fuertemente, me mordizqueaba, una y otra ves, mis tetas ya estaban llenas de saliva, cuando accedi a hacer lo mismo, quite su sostèn con mis dientes, con mucho cuidado, y comenze, a lamer sus tetas, mientras al mismo tiempo comenze a tocar su conchita, la cual estaba super humedda. Nos quitamos toda la ropa interior, mientras comenze a tocar todo su cuerpo, igualmente a lamberloo con gran fuerza ya que estaba deseosa de venirme, nos besamos nuevamente, cuando empeze a bajar por todo su cuerpo, pase por su ombligo, llegue a sus muslos, estaba mojadita mi nena, y deseaba que se la mamara como le gustaba, asi que comenze a besarle su conchita, primero con mucho cuidado, le abri sus labios y comenze con lamidas, suaves y profundas, y continue, con mamadas largas y rapidas, las cuales hacian ke lore gritara como una bebe, tomo mi cabeza y la restregaba en su vaginita, gimio deseando que no me fuera de ahi, llegue a su clitoris y lo chupe como si fuera una rica paleta, mas fuerte y lento, asi que mi niña se vino al instante, dejando sus jugos, para que yo los tomara,asi que lo hice, y asi le siguio ella, chupo mi conchita como nunca, bien depiladita, y jugosa, comenzo como si nunca hubiera probado alguna, estaba deseosa de mamarmela asi que lo hizo fuertemente, lo cual hizo que me viniera, mis jugos chorrearon por mis muslos, y lore los tomaba, como si fuera leche, asi seguimos toda la noche, penetrandonos, llegue a meterle mis cinco dedos, y por ultimo me arriesgue a meterle la palma de mi mano, ella gimio de dolor y ala ves de placer, sacaba y metia mi mano, con movimientos fuertes y ritmicos, ella estaba montada arriba de mi, clavada en mi mano, la cual ya estaba cansada de darle tanto placer, cambiamos de lugar, y ella me metio tres dedos, los cuales no eran suficientes, para mi vaginita deseosa de mas, asi que ella no contaba con que traia en mi bolsa, mi gran compañero, de 20 centimetros, el cual con nuestros jugos lo lubricamos, y me lo metia y sacaba,mientras yo gemia de gran placer, estaba montada en ella, cuando lo saco de pronto y le pedi que me lo metiera por mi ano, asi que accedio y una lagrima salio de mi, ya que me dolio demasiado, pero al mismo tiempo, senti que de nuevo me venia, asi que comenzo a sacarlo y meterlo con gran frenesi, asi estuvimos durante mas de cinco horas, hasta despertar y seguirnos mamando nuestras conchitas, ha sido la noche mas rica de mi vida, los drinks me ponen al cien, ademas de ponerme muy cachonda. Al otro dia llegue a casa de Aleshka, con una sonrisa y ella me dijo, eres una sucia, tu si has disfrutado y yo no, asi ya entrada la tarde, en q sus papas habia salido a McAllen, nos propusimos experimentar, como grandes amigas que eramos, ya que ella tenia curiosidad, y yo una conchita deseosa de mas. Con Lorena anduve pocos, meses,la vdd es que comenze a andar con mi amiga, me dijo que si, y no desaproveche, desde esa ves siempre que salimos, aprovechamos para quedarnos a dormir juntas, y darnos tanto placer, como aquella noche del Grito.
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18/05/2006 23:10 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Lesbicos. Hay 3 comentarios.

La vecina del 19 H (3)

Luego de la experiencia iniciada con mi esposa los martes por la tarde, mi relación con Mirta, se fue haciendo mucho más íntima. Parecía disfrutar con los gemidos y las expresiones que le llegaban desde nuestra habitación. Siempre que estábamos juntos me preguntaba los pormenores de cada acto sexual con Silvia. Le manifesté del extraño cambio que mi mujer había experimentado en los últimos tiempos. Estaba mucho más dispuesta a hacer el amor y se había revelado como una hembra fogosa y expresiva dando rienda suelta a sus instintos sexuales.

Mirta con una sonrisa socarrona se decía responsable de ese cambio. En realidad se lo agradecía pero en el fondo temía que le revelase lo nuestro a Silvia.

Recuerdo que en una de nuestros encuentros con Mirta en un hotel alojamiento, ante su insistencia, le compré un par de consoladores para disfrutarlos, según me dijo, durante las tardes de sexo y lujuria. Me aseguró que les daría un uso maravilloso y los llevó encantada.

Algunos meses más tarde, me correspondía guardia en el hospital, pero otro médico me pidió que se lo cambiase por otro día pues tenía un viaje imprevisto. Retorné al departamento alrededor del mediodía. En la puerta del edificio me encontré con Mirta y abordamos juntos el ascensor. Se mostró sorprendida al verme, pues me dijo que sabía que no regresaba hasta el día siguiente. Ahora fui yo el sorprendido y le pregunté como se había enterado.

“Recién acabo de acompañar a Silvia hasta la parada del colectivo, y me contó que iba a la casa de sus padres hasta mañana para no quedarse sola”. “Aprovechemos y pasemos la tarde y la noche juntos en mi departamento”, y agregó “Ella no tiene porque enterarse, y yo estoy sola pues mis hijos se fueron con el padre hasta el domingo”.

Acepté la invitación, fui a casa recogí ropa interior y decidí bañarme en el departamento de Mirta para no dejar nada que pudiera delatar mi presencia en casa cuando volviera mi esposa.

Mirta tenía el baño listo y mientras preparaba el almuerzo tomé una ducha reparadora. Luego de gozar las delicias del agua acariciando mi cuerpo, me cubrí con una salida de baño y me dirigí al dormitorio para vestirme. Me senté sobre la cama y descubrí en la mesa de luz los dos consoladores que le había regalado a Mirta tiempo atrás. Parecían haberse usado poco antes, y entonces la llamé “Los usaste hace poco?”, inquirí. Con una sonrisa misteriosa me preguntó si era un buen detective y agregó. “Adivina quien los usó?”.

Tomé el grueso consolador con mi mano y lo acerqué a mi nariz para olerlo. Cada mujer tiene un olor particular en sus flujos. No tuve dudas, lo había usado Mirta, tenía impregnado sus jugos con su aroma.

“Has tenido una sesión fenomenal”, le aseguré.

“¿El otro también lo usé yo?” me preguntó con una sonrisa.

Al acercarlo a mi nariz quedé atónito. El grueso y rugoso consolador despedía un aroma dulzón característico e inconfundible de mi mujer, a la que tantas veces había excitado con mi boca y mi lengua al acariciar su clítoris haciéndola gozar y despedir sus flujos.

“Silvia”. Le dije incrédulo. Es inconfundible.

Riendo me dijo “Veo que sos un excelente detective”, “Hace tiempo que tenemos una relación increíble y hermosa”.

“Como?”, me atreví a preguntarle. “Quiero saber toda la verdad”.

“¿No te vas a enojar si te cuento como fue todo?”, me dijo.

“Por supuesto que no”, fue mi respuesta.

“Todo se inició, cuando sospechó de nuestra relación y tocó el timbre de mi departamento para pedirme explicaciones”. Comenzó Mirta, y luego continuó.

La hice pasar y le ofrecí una taza de té. Dudó en aceptar, pero su curiosidad pudo más. Nos sentamos y le expliqué que en las largas conversaciones que había tenido contigo había llegado a la conclusión que ella era una mujer descuidada e insatisfecha y necesitaba disfrutar de relaciones sexuales intensas como debían ser. Creí descubrir en Silvia la necesidad de ser contenida, y seguidamente le comenté que yo podría ayudarla a recuperar su matrimonio. Me abrazó y lloró en mi pecho”.

Al despedirse, Mirta le sugirió que no me contase nada del encuentro, y que si estaba decidida a reconquistarme no tenía más que decírselo. Silvia le ofreció su mejilla. Pero ella ex profeso, me dijo, rozó con sus labios los de mi esposa. Notó que se ruborizaba y agregó que Silvia cerró la puerta sin mirarla. “Estoy segura que volverá”. “Sé cuando una mujer siente atracción por otra, y no me equivoqué cuando pensé que Silvia podía gozar con otra mujer, como en más de una oportunidad te insinué” me recordó.

Estaba atónito, pero paradójicamente al progresar en su relato me fui excitando. Mi miembro se fue endureciendo y Mirta advertida, dejó caer el deshabillé quedando totalmente desnuda. Nos abrazamos y nos echamos sobre la cama. Las caricias y los besos apasionados se intensificaron en la medida que en un susurro me contaba sus encuentros con mi esposa. Nunca hubiese creído gozar imaginando a Silvia revolcándose con Mirta.

Durante esa tarde, la noche e inclusive la madrugada, disfrutamos de una cogida fenomenal. Parecía que el conocimiento de la sexualidad de mi esposa y de mi amante fuese un estímulo para hacer más intensa la relación. Jugamos con los consoladores, haciendo sus delicias al abrir su vulva, el ano y acariciar el clítoris. Mi verga se encargó de visitar su vagina y el culo en varias oportunidades llenando de semen sus entrañas. Nos dormimos finalmente abrazados, exhaustos y felices.

Munjol, (Les recomiendo leer los relatos siguientes que completan esta historia)

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18/05/2006 23:08 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Hetero. No hay comentarios. Comentar.

La vecina del 19 H (2)

Mi vecina Mirta se transformó en mi amante. Era, a pesar de su apariencia tímida y poco demostrativa, sumamente fogosa y adicta al sexo. Cada vez que se daban las circunstancias me buscaba. Mi esposa era la antítesis, eludía las relaciones sexuales y solamente cuando no tenía excusas se prestaba a una cópula formal. Eso me ayudaba a mantener una vida sexual relativamente normal.

Nos encontrábamos con Mirta en un hotel alojamiento, o bien aprovechábamos la ausencia de sus hijos durante el horario escolar, que coincidía cuando mi esposa iba a su consultorio para compartir su lecho matrimonial. Con Ella, sí explorábamos todas las variantes del sexo.

Me llamaba la atención que siempre me preguntase por la forma en que Silvia se comportaba en la cama cuando hacíamos el amor. No podía creer que no gozase y tratase de espaciar las relaciones. Luego venía el comentario intencionado, “No será bisexual y preferirá a las mujeres”. Yo se lo negaba rotundamente y ella insistía “Ya lo voy a comprobar”.

La situación se estaba haciendo insostenible. Mirta quería más y más. Me amenazaba con hacer saber de nuestra relación a Silvia si no accedía a sus caprichos. Me confesó que gozaba, cuando escuchaba a través de las delgadas paredes que separaban los dormitorios, como hacíamos el amor. Me propuso, más bien me exigió, que con Silvia lo hiciéramos los martes a las tres de la tarde. Sabía que Silvia no iba al consultorio, sus hijos estaban en el colegio, y Ella quedaba sola. Tenía todo controlado, sabía todos los movimientos. Quería que nos expresásemos en voz alta y diéramos rienda suelta a nuestras sensaciones cuando hiciésemos el amor con palabras obscenas que tanto la calentaban. Ella nos escucharía a través de la delgada medianera que separaba el dormitorio de huéspedes de ambos departamentos y gozaría masturbándose.

Me asusté pues temía las consecuencias si Silvia se daba cuenta del plan urdido por Mirta, pero no tuve más remedio que aceptar su chantaje. Unas semanas más tarde Mirta me hizo saber que podría poner en práctica lo convenido sin poner en riesgo mi matrimonio. Sus palabras me sorprendieron. Yo presumía la reacción adversa de mi esposa pero no tenía alternativa.

El martes luego de almorzar en casa con mi mujer, tomé una ducha y escuche la música que colocó Mirta, desde su departamento. Era la que nos identificaba desde nuestra primera salida y luego tres golpecitos sobre la pared del baño como habíamos quedado me indicaron que estaba lista para cumplir su fantasía. Estaba nervioso pero a mi vez excitado. Al salir del baño, en la puerta del dormitorio estaba Silvia hermosa como nunca. Estaba radiante. Su cuerpo esbelto, su cabello rubio suelto, sus ojos claros y su mirada insinuante como hacía mucho no notaba, me terminaron de excitar, la perseguí y ella con una sonrisa pícara se refugió en la pieza de huéspedes. La alcancé y la abracé por detrás. Con mi boca besé su cuello y el lóbulo de la oreja que tanto la excitaban. Se apoyó en la pared sobre la medianera como si lo hiciese a pedido de Mirta. Comenzamos un escarceo amoroso, con besos y caricias. Mis manos la recorrían desde sus pechos, pellizcando sus pezones endurecidos, su vulva carnosa depilada acariciando el clítoris, hasta sus glúteos firmes. Los abrí sabiamente para gozar de los orificios expuestos a mi mirada llenos de pringosos jugos producto de su calentura. Mis expresiones, sabiendo que Mirta nos escuchaba, no hicieron más que excitarme, y para mi sorpresa, Silvia también dio rienda suelta a su placer con palabras obscenas.

“Así me gusta mamita que te portes como una puta”. Le dije en voz alta.

“Siiiiii papito, me encanta tu pija gorda, quiero besarla y chuparla”, “Quiero ser tu puta”

“Por Dios, que concha cachonda, llena de jugos”, “Que tetas duras”, “Me encanta sobarlas, y besar tus pezones puntiagudos”, le espeté.

“Ay, ay, ayyyyy, mordelos mi amor, pero no me lastimes”, me respondió Silvia.

Me pareció sentir algún gemido a través de la pared, seguramente Mirta estaba disfrutando con las palabras que le llegaban desde nuestra habiotación. Yo me excité mucho más imaginando lo que ocurría del otro lado. Silvia estaba desconocida. Jadeaba y gemía. Se colocó en 69 y nos prodigamos una mamada descomunal. Luego de una cogida de casi veinte minutos con un mete y saca profundo dentro de su concha complaciente, me corrí y eyaculé entre gemidos y jadeos acompañados por expresiones mezcladas de lujuria y amor, que seguramente llegaban a los oídos de Mirta.

Nos bañamos juntos enjabonando nuestros cuerpos y nos prometimos repetirlo todas las semanas el mismo día y a la misma hora para disfrutar de una tarde en soledad y gozar del renacer sexual y el placer intenso que habíamos vivido luego de tanto tiempo.

Silvia salió para visitar a sus padres, y yo media hora después deje el departamento para ir al consultorio. En el momento de cerrar la puerta, se abrió la de mi vecina. Mirta me miró a los ojos, me tomó de la mano y me introdujo en su departamento. Me besó y en un susurro me confesó que la habíamos hecho muy feliz. Había gozado escuchando todo, casi como si hubiese estado presente y me dijo que esperaría ansiosamente el martes siguiente. Su calentura le había provocado al masturbarse un orgasmo fabuloso. Había explorado la profundidad de la sensualidad femenina y la fantasía de una relación diferente estimulando sus sentidos y dando rienda suelta a su imaginación.

A partir de ese día todos los martes gozábamos de una relación cada día más intensa. Silvia siempre se había negado a una penetración anal, pero para mi sorpresa una tarde mientras cogíamos, en el paroxismo del placer, me imploró en voz alta que la iniciase y le desvirgara el ano.

“Papito rompeme el culo. Quiero tu pija dentro mio”, “No te detengas con esa pija enorme y gruesa, aunque grite de dolor”.

La calentura que tenía, sabiendo además que Mirta escuchaba desde su habitación me incentivó. En voz alta fui describiendo todos los pasos.

“Te voy a meter la verga dura como está”. “Me pongo el condón, y te lubrico el ano con vaselina”.

“Sí mi cielo, lo que tu quieras”. Silvia me abrió las nalgas, con las dos manos dándome a entender que estaba lista para cumplir con mis deseos durante tanto tiempo negado.

“Que culo maravilloso con orificio tan estrecho”, “como te lo voy a agrandar”, le dije. La coloqué de espaldas y comencé con un movimiento circular alrededor del ano, hasta que a viva voz me expresó.

“Ahora Hugo hazme tuya, no me hagas desear más, estoy dispuesta a soportar el dolor”.

Con un solo movimiento le introduje mi miembro, atravesando el esfínter. En ese momento lanzó un grito de dolor, y a medida que lo profundizaba en el recto aumentaban sus gemidos y las expresiones obscenas de dolor y placer. Me pedía por favor que se la sacara pero moviéndose en vaivén no hacía más que introducirlo hasta que mis testículos golpearon sus nalgas. Finalmente tuve toda mi verga dentro de su recto. La tomé de sus tetas, y nos movimos como un perro a su perra en celo hasta que eyaculé entre jadeos y palabras derramando mi semen en su interior. Silvia llegó a un orgasmo ruidoso que llegó a los oídos de Mirta. Terminamos bañándonos juntos enjabonando nuestros cuerpos y besándonos entre expresiones de amor y caricias.

Fue otra tarde diferente que nos llenó de placer. Silvia se quejó por varios días de la irritación de su ano que por fin había desvirgado. Había cumplido con mi deseo

Al encontrarme con Mirta, me felicitó y me aseguró que había disfrutado del maravilloso momento en que escuchó que había desvirgado el ano de mi esposa.

 

Munjol (continúa con Parte 3)

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18/05/2006 23:07 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Hetero. No hay comentarios. Comentar.

La vecina del 19 H

Nos habíamos mudado con mi esposa a un edificio torre en la zona de Caballito. Alquilamos un departamento en el del piso 19. Era un edificio de construcción moderna que constaba de 22 pisos que albergaban 8 departamentos por cada uno, una verdadera comunidad. Casi no nos conocíamos con el resto de los inquilinos. Solo unos pocos nos saludábamos, y uno de esos era el matrimonio que constituían Mirta y Sergio cuya puerta de entrada al departamento confrontaba con la del nuestro.

Nos solíamos encontrar en el pasillo o el ascensor cambiando saludos protocolares. El parecía mucho más amable y locuaz que Mirta que parecía tímida y respondía lacónicamente a nuestros saludos. Era atractiva, de estatura mediana, delgada, y de muy buena figura. Morocha, de cabello negro y siempre bien arreglada. Sus ojos oscuros brillaban con un dejo de sensualidad y misterio como si ocultaran algo íntimo de mujer insatisfecha. En una charla informal, me enteré que Sergio era comisario de abordo y pasaba varios días ausente de su casa, por lo que no me extrañó no verlo durante un par de meses. Mirta se ocupaba de los hijos, hasta que en un encuentro en el ascensor me confesó que se había separado y necesitaba mis servicios como médico pues tenía al hijo más pequeño con fiebre. Con todo gusto la visité en su domicilio, resolví su cuadro febril y le ofrecí consultarme cuando me necesitase.

A partir de allí se produjo una relación más estrecha y en confidencia le ofrecí vincularla a una psicóloga amiga del hospital para ayudarla en su depresión a causa de su ruptura matrimonial que decía no poder superar.

Aceptó y a partir se entonces, todos los martes y viernes la comencé a llevar en mi auto para sus entrevistas. De común acuerdo decidimos que no se lo diríamos a mi esposa, pues sabía que celosa como era, pondría el grito en el cielo.

Transcurrieron un par de meses, hasta que la psicóloga me llamó y me alertó “Te necesita esta enamorada de vos y te puede comprometer”. Eso no hizo más que incitarme y decidirme a enfrentar el peligro que implicaba transformarme en su amante desoyendo las advertencias de Alicia pues creía que lo podría manejar. En realidad me gustaba como mujer y seguramente necesitaba de alguien que la pudiera atender en su soledad y su abstinencia sexual.

Esperé el sábado. Aduje en casa que estaba de guardia y la invité a tomar el té en un bar de Recoleta. No se hizo rogar, y aceptó. Sabia que el padre llevaba sus hijos consigo los fines de semana, y no pondría excusas. Nos encontramos a las seis de la tarde. Estaba preciosa con un vestido negro, botas y una polera del mismo color. Se había puesto un perramus blanco con capucha, que hacían resaltar su cabello y sus ojos negros. Expresé mi admiración por su belleza y su sensualidad tanteando el terreno, que Mirta allanó cuando me dio un beso en la mejilla, agradeciendo mi delicadeza.

Llovía a cántaros cuando íbamos a descender del auto para entrar a la confitería, entonces le propuse ir a un lugar más íntimo para no mojarnos. Me miró con esa mirada profunda y sensual, y en un susurro me expresó “Lo que tomo prestado no lo devuelvo”. Era una amenaza para mi esposa?. Por toda respuesta la abracé y busqué su boca. Nuestras lenguas se fundieron. Busqué con mis manos sus senos y noté la dureza de sus pezones, y al colocar mi mano por debajo de la pollera percibí la humedad de su vulva a través de la tanga. Mientras se recostaba en mi hombro y acariciaba mi miembro, dirigí mi automóvil hacia un hotel alojamiento.

Al llegar estábamos excitados, y apenas cerrada la puerta de la habitación, nos abrazamos y besamos con pasión. La fui desvistiendo con torpeza y Mirta, musitando mi nombre, me pidió pasar al baño. Mientras la esperaba me saqué toda la ropa y comprobé la dimensión adquirida por mi miembro palpitante.

Al aparecer la admiré, Mirta no era muy alta y sus senos más bien pequeños poseían pezones oscuros y puntiagudos que parecían apuntarme endurecidos por el deseo. Su rostro arrebolado y su boca entreabierta, eran una clara invitación a poseerla. Estaba totalmente desnuda y el calzado de tacos altos era su única indumentaria. Su cuerpo de cintura estrecha y sus piernas torneadas me sedujeron definitivamente. La atraje hacia mi cuerpo y sentí su piel ardiente. El vello que cubría la entrada de su sexo estaba húmedo, y el misterio de sus entrañas me indujo a arrodillarme, y mientras se recostaba en el diván y se abría de piernas, comencé a explorarla con mi lengua entreabriendo con mis dedos los labios de la vulva. El jadeo y los gemidos entrecortados y el sabor agridulce de los pringosos jugos que fluían de su interior me revelaron el placer inmenso que sentía por la caricia. Luego fue Mirta, la que tomó con sus manos mi verga y con maestría me practicó una mamada fantástica. Nos pusimos en 69 y mientras yo disfrutaba con la visión de sus orificios abiertos por mis manos y lamía el clítoris, Mirta me mamaba la verga, tomándola con sus finas manos. Sentí como me descorría el prepucio dejando mi glande al descubierto entonces eyaculé dentro de su boca. Se atragantó con el semen, pero sorbió hasta la última gota, terminando entre jadeos y gemidos agitados y felices.

Nos bañamos juntos y luego descansamos abrazados echados sobre la cama. Mirta seguía excitada y comenzó a masturbarme, me confesó que hacía tiempo me deseaba aún antes de separarse, y muchas noches había soñado conmigo mientras hacía el amor con su marido. Me susurró al oído, mientras lamía mi oreja, “Te espero adentro mi amor”, incitándome a penetrarla. Quería que mi pija la llenase de amor y de leche.

No pude más la deposité en la cama de espaldas y comencé a jugar con mi glande acariciando el clítoris. Se arqueaba pidiéndome con desesperación que apagase el fuego que la consumía. Ella que parecía tímida y recatada, había resultado fogosa e insaciable en la cama. En ese momento percibí que podía comprometer mi matrimonio pero no me detuve para aclarar las cosas, no era el momento, solo deseaba gozar de ese momento sublime.

La penetré hasta el fondo de su vagina de un solo movimiento, estaba empapada. Fue un mete saca violento entre gritos de placer y semen desbordando de su concha, esparciendo los jugos por su vientre y los muslos de ambos, que limpió luego con su boca. Me confesó que luego de mucho tiempo había gozado como mujer y me proponía compartir por “un tiempo” a mi esposa, agregando que haría reflotar en Silvia la libido y el deseo adormecidos, como yo le había contado.

Nos vestimos y antes de dejar la habitación, nos besamos y mirándome a los ojos me propuso ser su amante sin perturbar mi vida matrimonial.

MUNJOL,

Sigue con la segunda parte “LA VECINA DEL 19 H” (Parte 2)

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18/05/2006 23:06 Autor: relatosporno. Enlace permanente. Tema: Relatos Hetero. Hay 2 comentarios.
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